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  • Angela Galiano

Ana: la historia de un diamante

Updated: Oct 6, 2020


Los Gálvez son una gran familia. Unidos, amables y humildes. Ana fue la abuela de muchos nietos y, de entre ellos, se encuentran Cinthia y Estela. Hoy os cuento cómo estas hermanas gemelas que tanto quisieron a su entrañable abuela, pensaron en tener un último gesto en su honor.

Cuando escribo la palabra entrañable no lo hago por rellenar. Tenía peculiaridades como levantarse, poner la radio y bailar. Tanto es así que, en una de las fiestas del pueblo, le dieran el premio Abuela Marchosa. Contenta recibió las flores y la banda por su hazaña. Por encima de todo Ana era una señora conocida en su pueblo, Maro, por estar siempre dispuesta a ayudar, por ser una persona servicial y buena con todo el mundo. Tenía especial inclinación por las reuniones familiares, de esas donde hay una mesa muy grande porque todos han venido y a las que siguen largas sobremesas. También adoraba que sus nietos se quedasen a dormir a menudo.

Ana era una abuela de cuento.

Cuando nuestra protagonista falleció, sus descendientes obtuvieron cierta transferencia monetaria en herencia. Fue entonces cuando Cinthia me escribió:


"Ángela, tengo un dinero que he recibido al fallecer mi abuela. No quiero gastarme ese dinero en cosas superfluas. Quiero que ese dinero me dé algo que siempre esté conmigo y que me recuerde a ella."

El gesto me cautivó. Cualquier otra persona hubiese ido probablemente ha comprarse algo que, en algún momento de la vida, acabaría olvidado o en algún contenedor sin recordar que fue lo último que se compró con el dinero de alguien especial y que, además, ese dinero nos vino en forma de último regalo.

Con este telón de fondo quise saber cuándo nació Ana. ¿Por qué? Porque la idea de este proyecto era la de recordar a la abuela Ana en vida. Y su vida comenzó un bonito mes de abril. Curiosamente, la piedra asociada al mes de abril es, ni más ni menos, que el diamante. Había que incluir un diamante en el diseño fuera como fuese.

El diamante tiene la particularidad de estar en la cima de la pirámide de las piedras –de ahí su cotización tan alta. La razón es su dureza. Nada puede rayar al diamante y, sin embargo, el diamante lo raya todo. Nada me parecía tener más sentido que mezclar a la abuela Ana con un diamante. Estamos hablando de una mujer que, prácticamente desde que nació, ya le tocó una guerra civil seguida de una guerra mundial. Escasez, duras transiciones políticas, depresiones económicas… Este era el pan de cada día de las personas como Ana durante la gran parte de su vida. A su edad, personas como Ana son diamantes en bruto. Nada puede con ellos. Son fuertes, tienen carácter y pase lo que pase, son capaces de sacar a sus familias adelante con amor, esfuerzo y una inteligencia natural desbordante. Sus historias son las mejores, sus comidas las más ricas y su capacidad de hablar sin hablar es tan inquietante como admirable.

El diseño es sencillo, como Ana. De oro, como Ana. Con un diamante que parece haber caído en ese hueco casi sin haberse dado cuenta. Ana era un diamante y quizá ella tampoco se hubiese dado cuenta. Seguramente era ajena a este hecho del que Estela y Cinthia son tan conscientes y que fue la razón de tan bonito gesto.


Feliz martes,

A


"El pasado nunca está donde crees que lo dejaste" – Katherine Anne Porter

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